¡QUÉ MIEDO! NO QUIERO INGRESAR AL AULA
(falsas expectativas y lo que un docente debe hacer)

A pocas horas de empezar las clases, muchos replanteamos nuestros planes pedagógicos, ya sea desde los contenidos y las estrategias hasta las reacciones de nuestros estudiantes; y es ahí, donde surge este tema: las falsas expectativas que surgieron desde inicio de clases.
Estas ideas nos limitan, advierten, o simplemente, nos generan estereotipos con rótulos para cada grupo: el cuarto de secundaria, el aula de los "dormilones y vagos", los de quinto, ¡claro! como olvidarnos de ellos, los "que no tienen rumbo", y así por el estilo.
Estas marcas son generadas por los mismos estudiantes, y muchas veces por los docentes que advierten al nuevo docente de estas "joyitas" de la escuela; lo mejor es cerrar oídos a estas expectativas y tratar -como el mito de Pigmaleón- tener certeza en nuestros propósitos, con fe en nuestro trabajo y evaluar los logros constantemente.
Sugerimos lo siguiente:
- Prestar más atención a los estudiantes, es decir, escuchar, tener contacto visual, llamarlos con respeto, etc.
- Mayor interacción en los debates.
- Enseñar mayores contenidos y lograr una meta-cognición del tema.
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