He llegado emocionada a Tarapoto, que me recibió con un olor que hace muchos años no lo percibía, el olor me llevó a mi niñez: es el olor de la tierra húmeda, pues media hora antes de mi arribo la ciudad selvática tuvo la visita de la lluvia.
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Como si fuera una gran máquina del tiempo, mis pasos por esa tierra húmeda golpeaban mi pecho, pues recordé a mis abuelos, su cariño y su gran recibimiento al vernos llegar de la capital a la incontrastable ciudad de Huancayo.
Seguí caminando, y abordamos la moto taxi, mientras nos movíamos con el vehículo y nos llevaba a nuestro hospedaje recordé a mi padre, el hombre que veía al mundo con tanta pasión y actitud por la mejora de nuestra sociedad. El viento golpeaba mi rostro y a la vez me golpeaba la pena de no poder conversar con él.
Extraño mi niñez, no tengo reparos en decirlo, quien no considera que la niñez es una etapa en la que la presencia de las personas que te aman y cuidan son lo mejor que tienes.
No podré olvidar las frases de esas tres grandes personas que fueron extraordinarias:
Mi mamá Cirila: "ahorra para la vida", papá Benjamín "hija obedece a tus padres, ellos saben porque te corrigen" y mi padre Jorge "hoy vencemos, hoy ganamos la batalla".
Te amo papá, te extraño no sabes cuánto, no he podido llorarte como he deseado porque no he tenido la oportunidad de estar sola, hoy que me encuentro lejos de Jorgito y de Carlos puedo decirte que haz dejado un gran vacío en mí, que solo tus consejos me han mantenido bien, que he logrado mis sueños y sigo soñando, pero no puedo negarte QUE TE EXTRAÑOOOOOO.
hoy creo que podré llorarte como he querido.... te ama, tu reina....
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